Capitulo I
Aun me acuerdo, cuando mi padre me regalo, mi primer bate de béisbol, para que diera una paliza, al matón del colegio. Y me enseño, como podía romper un cráneo, de un solo golpe. Mi primera botella de cerveza, o mi primer encuentro, con el sexo femenino.
Quería mucho, a mi padre. Era el típico tío, que siempre te caía bien a primera vista, y se llevaba bien, con todo el mundo. Contando chistes, con mucha gracia. Un buen tío, sin duda. Trabajaba, para una familia, de la mafia italiana, los Castelli, aquí en Chicago. Dando avisos, a los que no pagaban sus deudas. Realizando, otros pequeños trabajillos, un poco más diferentes, eliminando testigos, etc. Un trabajo fácil y bien remunerado.
Me acuerdo, lo que nos reíamos viendo, a los Soprano, delante de la televisión.
Yo entre en el negocio familiar, hará unos 5 años más o menos. Los Castelli, me pidieron que eliminara a un jefe rival, que se quería hacer con el control, del sector Oeste de Chicago. Fue fácil, el tío era un pederasta, con lo que contrate a Nelly, que es una fulana, que aparenta muchos menos años, de los que tiene, y hice que quedara con Tony, en el Hotel Flor Otoñal, por la noche. Ella, después de realizar su servicio, abrió la luz de la habitación dos veces. Era la señal, tal y como habíamos acordado, y como lo había atiborrado de Whiskey, el tío, no se aguantaba de pie. Subí, y vacié mi 9mm.
Y me dio, tal subidon, que Nelly me ayudo a relajarme. Y lo consiguió, de veras.
Ahora, dirijo a tres chicos fantásticos, y somos los más eficaces, rápidos y limpios del negocio.
Hace 2 semanas, mi padre apareció muerto, dentro de su coche. Le habían rajado la garganta, y tenía la lengua, por corbata. Con lo que, queda claro que fue obra de la mafia. Pudo, ser trabajo de los Antonelli o de los Giacomelli. No creo, que los Castelli, estén detrás de todo, sino, tendrán un grave problema.
Se por donde empezar, así que primero, tengo que hacerle, una visita al Tío Mantovani, pero para ello, mis muchachos y yo, tenemos que ir a Linconwood. Pero, antes de todo, debemos armarnos, y en la tienda de Steve, que esta en La Grange, encontraremos todo lo que necesitamos.
Es hora de llamar, a los chicos.
- Sulphur. Eres tú – Dijo
- Si, Peeper, soy yo. – Dijo, Sulphur – Lamento, lo de tu padre, tío – Contesto, con tristeza, en su voz.
- Gracias... – Le Dijo, asintiendo con la cabeza, su gesto - Tenemos trabajo. Llama a Iron y a Chipp. Os espero, en la puerta de mi casa, en 15 minutos.
- Dalo, por hecho – Contesto, colgando Sulphur, el teléfono.
Tengo que vestirme para la ocasión. Creo que me pondré mis botas Martin’s, guantes de cuero, traje y americana de color negro y la corbata fucsia de la suerte. Mientras tanto, me preparare un Dry Martini, con dos cubitos, y me fumare un cigarro, mientras me estoy vistiendo y esperando, a que lleguen, mis chicos.
Cuando me estoy tomando, el ultimo sorbo, de mi Dry Martini. Oigo, el claxon de nuestro Chevy Impala negro del 70. Me asomo a la ventana, y veo a Chipp saludándome, con la mano desde el interior.
El Chevy, lo compramos hace 2 años, y a medida que vamos haciendo, nuestros trabajillos, lo vamos arreglando.
- Chipp. Ahora bajo- Dijo Pepeer.
Mi habitación, es un autentico desastre. – Si, la viera mi padre- Pensó.
Toda mi ropa, la tengo encima de la cama y solo alguna chaqueta y pantalón, la tengo bien colgada, en mi armario de una puerta, ya que la otra me la cargue, hace meses mientras después de una borrachera, empuje a esa puta china, por no querer chuparmela.
Cojo mi chaqueta y me anudo bien, mi corbata.
- Ya estoy listo- Dijo, mientras se miraba en el espejo de la entrada y cogia su llavero con la bola 8 de billar de adorno y cerraba la puerta, de su casa.
Al llegar al portal, me saco mis gafas de sol y me enciendo otro habano. Veo que solo esta Sulphur y Chipp dentro del coche.
- Joder. ¿Donde esta Iron?- Preguntó.
Sulphur, me miro a través del parabrisas e hizo una mueca socarrona.
- Vale – Dijo Pepeer.
Iron, tenía la mala costumbre de emborracharse, demasiado a menudo y siempre lo podías encontrar, tirado en el portal de su casa, durmiendo la mona. Y más seguro, con su palo del 9 ensangrentado, en la mano derecha y una botella de whiskey, en la otra.
- ¿Lo vamos a buscar, Pepeer? – Pregunto Sulphur.
- Que remedio nos toca, chicos – Contestó.
Chipp se había levantado de su asiento y lo reclino hacia delante, para que pudiera entrar. Entre al interior del coche y me senté detrás. Como era de esperar, estaba peor que mi habitación. Suerte, que como no hay ninguna ventana, puedo fumarme bien tranquilo, mi habano.
- Ponme Blues- Dijo Pepeer, mientras mordisqueaba su habano.
- De acuerdo, jefe- Contesto Sulphur, mientras introducía el CD de los Blue Brothers.
Me acomode y empecé a seguir el ritmo, con la cabeza.
- Arranca, tío. Y dale caña – Dijo Pepeer.
A pesar de tener más de 20 años. El rugir del V8 del Chevy Impala, aun me la pone dura, y más aun, el chirriar de las ruedas, sobre el asfalto.
Hace muchos años que Chicago, ya no es el que era o recordaba. Cuando se podía jugar tranquilamente en la calle. O practicar Baseball, con los compañeros de colegio.
Ahora, este barrio esta lleno de Chicanos, Rastafaris y Punks, entre otras cosas, aun peores.
Por lo menos, aun nos queda el Blues- Penso Pepeer.
En cinco minutos llegamos a casa de Iron. Estaba en Oak Park, una buena zona para vivir, si el ritmo de la ciudad, te irrita. Y a Iron, todo le irritaba.
- ¿Que raro?- Dijo Chipp, mirando hacia el exterior.
Por extraño que parezca Iron, no estaba donde nos imaginábamos. Y tampoco, se veía luz dentro de su casa. Estaba todo fuera de lugar, y eso, no es una buena señal. No me cuadrada de ninguna manera, esta situación.
- Para el coche, Sulphur- Dijo Pepeer. – Chipp, ven conmigo. Y tu Sulphur quédate aquí con el motor en marcha.- Comento, sacándose sus gafas de sol, y guardándolas en su bolsillo derecho, de la chaqueta.
- Como mandes, jefe- Contesto Sulphur.
Chipp, abrió la puerta del Chevy y me ayudo a salir del coche.- Hay demasiado silencio- Pensó Pepeer-. La ventana de su habitación, que daba a la calle estaba abierta. Y Iron nunca la abría, ya que debajo de ella, se encontraba el Bar Toxique. Y siempre, por la noche, hay trifulcas entre borrachos, putas y yonquis. Y para poder dormirse, se toma 3 somníferos con Bourbon, para dormir de un solo tiron.
- ¿Chipp, tienes su llave ,verdad?- Pregunto, mientras tiraba al suelo su habano.
- Si, jefe- Contesto, sacándoselas del bolsillo izquierdo de detrás, de su tejano.
La puerta estaba ligeramente forzada. – Esto lo han hecho profesionales- Dijo, Pepper mientras se sacaba un 35, del interior de su chaqueta. En el ambiente, se podía oler un aroma agridulce, mezclado con sudor y muerte.
- Jefe. Tenga cuidado- Dijo a voz baja Chipp, introduciéndose sus manos en su pantalón, sacándose sus dos 9mm.
- A mi señal, Chipp- Dijo Pepeer, levantando su mano izquierda y empezando la cuenta atrás, con sus tres dedos en alto.
Chipp, golpeo con tal fuerza la puerta que saltaron las bisagras, cayéndose esta, al suelo con un gran estruendo. Si había alguien, ya sabría que estábamos ahí.
- Chipp tu por aquí. Que yo iré por allí- Dijo Pepeer. – ¡Rápido, rápido coño!- Grito Pepeer, agitando sus brazos con energía.
La habitación, estaba removida y las estanterías y armarios, yacían en el suelo. Todo estaba roto o desquebrajado. Alguien, se había montado una fiesta y se lo había pasado en grande.
- ¡Iron, iron!. ¿Donde cojones estas?. ¿Qué ha pasado?- Gritaba frenéticamente Pepper.
Di con la puerta de su habitación. Y ahí estaba Iron. La imagen era dantesca. Encima de su cama estaba, Claudio Vieri, era un matón de los Giacomelli y estaba completamente destripado. Los restos de sus tripas, se desperdigaban por la habitación.
Iron, le había metido su corazón por la boca.
Vi, a Iron de espaldas, y delante suyo sentado y atado a una silla, a Mario Santino. Este era un camello de poca monta, que trabajaba para los Antonelli, en la zona de Burbank.
Debido a una tremenda soriasis, en su cara. Se le conocía como: Cara de Alpargata.
- Iron, joder. ¿Qué coño estas haciendo? – Dijo Pepeer, agarrando por el hombro derecho a Iron.
Él se limito a girarse, y me miro con una mirada tan gélida, que helaría al instante, el más caliente de todos los infiernos.
- Hago nuestro trabajo – Dijo Iron.- Debemos saber y descubrir, quien esta detrás del asesinato de tu padre, jefe- Contesto volviéndose hacia Santino.
Cara de Alpargata, ya se había hecho sus necesidades encima, un buen par de veces. Mas aun, si presencio lo que le ocurrió, a Vieri. El tío no paraba de temblar y de balbucear cosas sin sentido, ya que Iron, le había arrancado todos sus jodidos dientes, con unas tijeras de podar. Llevaba su elegantísimo Armani, lleno de sangre y vómitos.- ¡Que pena!- Pensó Pepeer, al sentarse en el sofá, que presidía la habitación y se sacaba otro habano, del interior de su chaqueta.
- Oye, Santino. ¿Tienes fuego? – Pregunto Pepeer.
- Iffo dhe Futta – Dijo Santino * (Hijo de Puta).
No me dio tiempo, ni a poder reaccionar. Iron, le clavo las tijeras de podar en el cuello, con un moviendo seco. La sangre se esparció, por su traje de cinco mil pavos.
- ¡Me cago en la ostia puta, Iron! – Dijo Chipp, que en ese momento acababa de entrar, en la habitación.
Me levante furioso del sofá, y fui directamente hacia Iron. Lo agarre con todas mis fuerzas, y lo empotre contra la pared, de su habitación.
- ¡Estupido maniaco de mierda! – Dijo Pepeer, clavando su mirada a la cara de Iron. – Y ahora como coño piensas, que voy a poder preguntarle alguna cosa, joder – Dijo soltándolo bruscamente, y empujándolo con la palma, de su mano derecha.
- Eres incorregible, Iron- Dijo Chipp, dirigiéndose hacia la ventana para avisar a Sulphur que todo iba bien. Y le hizo un gesto para que aparcara el coche, y viniera dentro de la casa, con nosotros.
Ahora tenía delante de mí, un tío completamente destripado. Y a otro, que parecía la fontana de Trevi , en versión Viernes 13, pero sin dentadura. Y ninguno de ellos, me podía dar, la información que quería. ¿O si?.
- Por lo menos habrás sacado alguna información. ¿Después de toda esta sangría, no? – Pregunto Pepeer, recogiendo su habano que se le había caído al suelo, al levantarse del sofá.
Iron, se limito en irse al lavabo de su habitación, para lavarse las manos, sin pronunciar ninguna palabra, al respecto. Se hizo crujir, los huesos de la espalda y del cuello, y volvió a salir. Se sentó a mi lado y me sirvió una copa de Whiskey.
- Te hará falta, Jefe- Dijo Iron, esbozando una tenue sonrisa.
- ¿Por qué? – Contesto Peppeer.
Iron, se reclino en su sofá, cerró los ojos y suspiro. – Esperare a que estemos todos, jefe- Dijo, invitando a Chipp a sentarse y tomarse, otro largo de Whiskey, con nosotros.
jueves, 5 de marzo de 2009
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