viernes, 13 de marzo de 2009

THE CRUELMEN: BAJOS FONDOS

Capitulo II

Sulphur, tardo más de lo previsto. Pero, por fin llego y se sentó a nuestro lado, apartando el cuerpo de Vieri, de encima de la cama y dejándolo caer al suelo.

- Veo que Iron, se ha divertido de lo lindo, ¿No? – Pregunto Sulphur - ¡Joder, acabo de llegar y ya me he ensuciado mis pantalones! – Dijo, moviéndose al borde derecho de la cama, que estaba sin restos de sangre, escupiéndole encima del cuerpo de Vieri.

Hubo un silencio total. Nadie dijo nada, solo oía el tintineo, de mis cubitos de hielo del interior, de mi copa de Whiskey mientras lo removía, con mi mano.

- Iron. Me vas a decir que cojones has descubierto. – Dijo Pepeer, girando su cabeza hacia Iron.

Iron, se incorporo y nos miro dos veces a cada uno, con su pétrea inexpresión facial, que ya tanto habíamos visto en él. Se dirigió hacia la ventana de su cuarto y saco la cabeza, al exterior.

- ¡Aire puro! – Dijo Iron, emitiendo un sonido gutural, casi animal, al exhalar y se volvió hacia nosotros y se sentó nuevamente. – El tema es muy gordo, chicos – Dijo Iron, de forma pausada. – Aquí esta metido hasta el de arriba, jefe – Acabo diciendo en el mismo instante que se sacaba, un caja de cigarrillos, de su pantalón y se encendía un cigarro.

- ¡Él!. Me estas diciendo que él, también tiene que ver con lo de mi padre- Dijo Pepeer furioso, mirando a Iron.

- No directamente. Pero, si jefe- Dijo entre dientes Iron.

Sulphur y Chipp, se habían quedado con la boca abierta y los ojos como platos.- Si él, esta implicado en esto, la historia se nos complica- Pensó Pepeer. Deje la copa, en la pequeña mesita que tenia delante de mí, y mire al techo y suspire profundamente.

- Joder, explícate tío- Dijo Sulphur.

Iron, se bebió su copa, y cogio la que había dejado en la mesita, y se las tomo, de un solo trago.

- Jefe. Para mí, eres como un hermano. ¿Lo sabes?- Dijo Iron, mordiéndose su labio superior. – Pero creo que esto, puede que nos venga grande – Dijo Iron, dejando las copas en el suelo. – Las tres familias, en principio. Parecen estar implicadas- .

- ¡No me jodas!. ¿También Los Castelli? – Dijo Pepeer, realizando una profunda calada, a su habano. Hasta el día de hoy, me había planteado la posibilidad que también, ellos, tuvieran algo que ver.- Pero, ¿Por qué?- Pensó Pepeer.

- Por lo que me ha dicho este. Quieren acabar con él, y asumir su trono, jefe- Dijo Iron, señalando, el cuerpo de Cara de Alpargata.

- ¿Y que te ha dicho, Vieri? – Pregunto Chipp.

Entonces Iron, sonrió de forma burlona y ya me imagine más o menos, que debería haber pasado con él.

- El tío, me dijo que no me diría nada, aunque le sacase el corazón, y pudiese metérselo por la boca. – Dijo irónicamente Iron, mientras empezó a reírse a carcajadas y a contagiarnos a todos. - Esa, podía ser la última vez que pudiésemos reírnos de alguna cosa.- Pensó Pepeer.

Estuvimos casi diez minutos riéndonos, y haciendo imitaciones del pobre Vieri. Hasta que el silencio volvió a reinar, en aquella fría y oscura habitación. Si es así, que todas las familias están trabajando juntas, para derrocar a Él, es importante no fiarse de nadie, en estos momentos. -¿Pero mi padre que tiene que ver en todo esto?- Se pregunto Pepeer. Era el momento de volver al trabajo, y dejarse ya de tonterías. Y seguro que el Tío Mantovani, sabrá alguna cosa, que podamos utilizar.

- Chicos. Es hora de volver al trabajo. Pero antes, Iron. ¿Como te las has arreglado para que vinieran aquí, por su propio pie? - Pregunto Pepeer.

- Fue fácil, jefe. Ayer por la noche, mientras me emborrachaba, en el Bar de Martin. Vi a dos tipos, que no paraban de mirarme. Los reconocí a la primera, eran estos putos fiambres. Me tome dos largos más y hice la mejor actuación de mi vida. Les engañe haciendo ver, que no me tenía en pie. Me siguieron hasta aquí, ellos, esperaron unos minutos para entrar, pero yo ya los estaba esperando. No les di tiempo a decir ni mu.
Le partí las rodillas a Cara de Alpargata, con mi hierro, y al otro le estampe una botella, en toda su jodida cabeza. Y el resto ya es historia, jefe- Contó Iron, haciendo gesticulaciones y movimientos con las manos.

Por muchas historias, que me llegue a contar, siempre me sorprende, y consigue que saque una sonrisa, incluso, en los días más tristes, de mi vida.
Pero, antes de todo, teníamos que deshacernos, de los cuerpos de Alpargata y de Vieri.

- Hay que pensar rápido, de que hacer, con estos fiambres, chicos- Dijo Pepeer.

- Vosotros, id bajando. Que yo arreglo, todo esto. También, por que es culpa mía, jefe – Dijo Iron.

- De acuerdo, Iron. Te esperaremos abajo, tío- Dijo Pepeer.

-¿No tardes, eh?- Dijeron al unísono, Chipp y Sulphur, mientras chocaban, sus manos con Iron.

No me preocupaba mucho, lo que Iron hiciese, con esos fiambres. Pero, siempre tenía la curiosidad morbosa y macabra, de que es lo que, les estaría haciendo, en ese instante. Ya estábamos fuera, en la calle. El sol seguía golpeando con fuerza, así que me volví poner mis gafas de sol, y le di la última calada, a mi habano.

- ¡Joder, jefe. Cada día se fuma unos habanos, hechos de más de mierda! – Dijo Sulphur, agitando su mano izquierda, como si quisiera apartar, el aroma de mi habano del ambiente.

- ¿Que coño, dices?- Dijo Pepeer.

- No, no es el habano. El humo viene de arriba. De la habitación de Iron – Dijo sobresaltado Chipp.

Era cierto. El hedor similiar al azufre, ya se hacia más patente, provenía de donde estaba la habitación de Iron. El humo, era cada vez mas intenso, para dejar paso, a las llamas seguidamente.

- ¡Mierda, Iron!- Grito Pepeer.

- Tranquilos. Que aquí estoy, coño.- Dijo Iron, que apareció entre el humo, que se escapaba, por la puerta de entrada de la calle, delante nuestro.

- ¿Pero que diablos has hecho? – Pregunto Pepeer.

- Como te dije antes, jefe. Mi trabajo – Dijo Iron, encendiéndose un cigarro, con sonrisa socarrona. – Además, jefe. Ya estaba aburrido del mobiliario, y de este jodido vecindario de los santos cojones. – Vocifero Iron, al guardarse su Zippo, en el bolsillo de su pantalón.

- Paso… - Dijo Pepeer. ¿Dónde esta el coche, Sulphur? – Pregunto Pepeer.

- A dos manzanas, jefe – Contesto Sulphur, sacándose las llaves del coche y empezando a lanzarlas al aire, para recogerlas y volverlas a lanzar.

El fuego ya estaba consumiendo el viejo edificio y Iron, no se había preocupado, de sus vecinos, y de nada en absoluto. De fondo, ya se empezaron a oír las sirenas de la policía y de los bomberos.

- Será mejor, que nos demos prisa, chicos- Dijo Pepeer.

Vi a Iron, mirar hacia su ventana y exclamando - ¡Mierda!- golpeándose la cabeza.

- ¿Qué te has dejado Iron? – Pregunto Chipp, que también se había fijado en él.

- Mi hierro…¡Mi hierro del Nueve, Joder! – Exclamó Iron.

En el fondo. No es más que un chiquillo. Algo violento y sádico, pero no es más que un chico grande, con cuerpo de adulto.- Pensó Pepeer- . Le palmee la espalda, y le sonreí.

- No te preocupes. Ahora, iremos a armarnos de la hostia, a la tienda de Steve, y seguro que algún, que otro palo, tiene por allí- Dijo Pepeer.

Iron, refunfuño un poco, pero le pude convencer. Y si, como él nos ha contado, todas las familias están, de alguna manera implicada. Mi objetivo principal, que pasaba, de solo asustar a unos cuantos, pillar al asesino de mi padre, y matarlo. Se puede convertir, en otra sangría innecesaria, como la que ha hecho Iron. Teníamos, que estar todos de acuerdo, sobre esto.

- Chicos, os lo tengo que preguntar. ¿Estais conmigo hasta el final, sea cual sea? – Pregunto Pepeer. – ¿Sabéis que podemos morir, verdad?- Volvió, a preguntar con un tono mas preocupado y directo, mirándolos a los ojos.

- Hasta el final – Dijo Sulphur.

- ¡Que les den, jefe! – Dijo Chipp.

- Que se preparen. Hoy me he levantado con hambre- Dijo Iron.

Me limite a sonreír, ya que sabia que no iban a fallarme, y su palabra era a día de hoy, la más sincera, y en las únicas, que podía llegar a confiar.

- Gracias, chicos. Nunca me habéis fallado. Es lo mínimo, que esperaba de vosotros – Dijo Peeper, agradeciéndoles sus palabras, de amistad y apoyo.

Vimos pasar dos dotaciones de bomberos, policías y ambulancias, dirigiéndose a la que, ya era, la casa de Iron. – Creo que esta vez, se ha pasado- Pensó Pepeer.- Cuando llegamos, al lado de nuestro Chevy aparcado.

- Así, que nos vamos a La Grange, jefe- Dijo Sulphur.

- Si, tío. Nos vamos a aprovisionar, un poco, antes de ir a ver a Mantovani – Dijo Pepeer.

Chipp, ya se había sentado en los asientos de detrás y Iron, me sujetaba el asiento delantero, para que yo, pudiera entrar. Me senté, al lado de Chipp. Y Iron , se sentó al lado de Sulphur, cerrando la puerta. Sulphur, arranco el V8 y se giro hacía mí.

- ¿Tienes en cuenta, que el Tío Mantovani, tiene la protección especial, del guardaespaldas de él, verdad jefe?- Pregunto Sulphur.

- Te refieres, a Le Mort, no- Dijo Pepeer.

Incluso, para el más novato o hasta el más viejo del negocio, sabe lo rápido, eficaz y mortal, que es Le Mort. Pocos, por no decir ninguno, a sobrevivido, si Le Mort, es quien estaba por allí, y a alguien, se le ocurría hacerle algo, a alguno de sus protegidos.

- Ese, jodido puto, ciego sordomudo, de los cojones. Es el único hijo de la gran puta, que me los puede poner por corbata – Dijo Iron.

- Espero, que la neutralidad del Tío Mantovani, también, sea extensible a Le Mort. Sino colegas, empezaremos la matanza, antes de hora. – Dijo Chipp, asintiendo con la cabeza.

- Por ahora, no os preocupéis por eso- Dijo Pepeer- Lo más importante ahora, es visitar a Steve, y que no nos pillen, con las bragas bajadas- Dijo, encendiendo su último habano, de su paquete de su chaqueta.

- Pongo Blues, jefe- Dijo Sulphur.

- No, no pongas nada. Prefiero escuchar, los sonidos y ruidos de la calle- Dijo Pepeer.

Empezamos a movernos y pasamos por el edificio del apartamento de Iron.- La que hemos liado- Pensó Pepeer- Era horrible. La Sra. Higgins, que era una respetable anciana de ochenta años, que vivía colindante con Iron, la estaban sacando en camilla, por la puerta del edificio, completamente calcinada. Iron, me miraba por el espejo retrovisor, y no mostraba, ningún signo de culpabilidad o preocupación.

- ¿Que? Que coño pasa, jefe- Dijo Iron.

- Nada, Iron nada – Dijo, suspirando profundamente Pepeer, al apartar su mirada del espejo retrovisor.- ¿Alguna vez podrás dejar de ser, quien eres, y comportarte como un ser humano?- Pregunto Pepeer.

- Si lo hiciese. Todos vosotros también lo deberías de hacer. ¿No te parece, jefe?- Dijo Iron, de forma desafiante.

- ¡Joder!. Queréis parar de una vez. Os conocéis desde pequeños. ¡Somos amigos, coño!- Dijo Sulphur.

Sulphur tenía razón, así que pase del tema, ya que tenía cosas más importantes, en las que pensar, en esos instantes. ¿Que descubrió mi padre, que hizo que todas las familias, se pusieran de acuerdo, en eliminarle?. ¿Que quieren de Él?. ¿Porque quieren romper esta tregua milenaria, entre las familias?. Cada pregunta, genera otra más y con estas, más dudas. – Espero, que el Tío Mantovani, nos ponga en la pista y dirección correcta.- Pensó Pepeer. Pronto, llegaríamos a La Grange, y Steve siempre ha estado bien informado. Así, que no perderé nada si le hago, un par de preguntas.

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